Equipo VendemosEmpresas · Publicado y actualizado el 1 de noviembre de 2026
Facturación no significa beneficio
La facturación ayuda a entender la dimensión de la actividad. Para conocer su rentabilidad también hay que revisar los costes y los resultados del mismo periodo.
Indica el ejercicio y evita comparar importes de años o periodos distintos como si fueran equivalentes. Si utilizas una previsión, identifícala como tal.
Distingue EBITDA y resultado neto
El EBITDA analiza el resultado antes de intereses, impuestos y amortizaciones. El resultado neto incorpora partidas que el EBITDA no contempla. Son datos complementarios y no deben intercambiarse en una ficha.
Si se presenta un EBITDA ajustado, pide la explicación de cada ajuste y su soporte. La utilidad de la cifra depende de que sea comprensible y contrastable.
No existe un múltiplo universal
Los enfoques de valoración pueden considerar resultados, activos, flujos y comparables. El método debe tener sentido para la actividad y la información disponible.
La continuidad del negocio, las necesidades de inversión, la deuda, la caja y el alcance de lo transmitido pueden influir en la negociación. No apliques una regla automática para convertir ingresos en un precio definitivo.
Qué preparar para una primera valoración
Reúne cifras de varios ejercicios si las tienes, explica la situación actual y concreta el objetivo de la operación.
- Actividad, sector y antigüedad del negocio.
- Facturación, EBITDA y resultado neto con su periodo.
- Activos relevantes y obligaciones financieras.
- Motivo de la consulta y alcance previsto de la venta.
De la orientación al acuerdo
Una valoración orientativa ayuda a preparar conversaciones y detectar información pendiente. El precio definitivo depende del alcance, la revisión de la empresa y la negociación entre las partes.
Puedes solicitar una primera valoración en VendemosEmpresas. Comparte la información necesaria de forma confidencial y pide que se confirme qué análisis y documentación incluye el servicio.